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Cláusula COVID19 en los contratos de alquiler

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Son muchos los sectores que, prácticamente desde inicios del 2020, están padeciendo las consecuencias de la pandemia del coronavirus. Por este mismo motivo, multitud de compañías han decidido tomar todas las medidas necesarias para evitar que, ante un nuevo estado de alarma o confinamiento, los efectos derivados del mismo sean lo más leves posibles en comparación con la primera ocasión.

En el sector inmobiliario, prácticamente hasta el momento ningún contrato de alquiler incluía cláusulas haciendo referencia a las condiciones del arrendamiento en caso de que tuviera lugar una pandemia. Sin embargo, debido al escenario actual, esta situación ha cambiado surgiendo así la popular “cláusula COVID19”, un anexo del contrato de alquiler que tiene como objetivo principal saber cómo hay que actuar ante un posible confinamiento.

Inquilinos y propietarios ante la cláusula COVID19

Dicha cláusula interesa a estudiantes que se han mudado a una nueva ciudad por motivo de estudios; trabajadores que viven en otra urbe por causas laborales; gente que se encuentra con un contrato de alquiler vacacional, así como individuos que alquilan un local comercial, entre otros.

Para evitar cualquier tipo de malentendido es imprescindible que, al incluir la cláusula COVID19 en el contrato de alquiler, todo quede lo más detallado posible para que no haya lugar a dudas sobre los procedimientos a seguir en hipotéticos casos que puedan surgir. Tanto el inquilino como el propietario, por tanto, deberán estar de acuerdo con todo lo especificado y saber qué puede suceder en caso de proclamarse un nuevo confinamiento.

Objetivo de la cláusula COVID19

Al incluir esta cláusula, lo que se pretende es que, ante una causa de fuerza mayor como la que estamos tratando, los arrendatarios puedan cancelar el contrato de alquiler sin penalización y marcharse de la vivienda de forma segura. Así pues, tienen derecho a rescindir el contrato antes de la fecha estipulada sin que esto suponga un cargo adicional. Ahora bien, el propietario puede especificar detalles más puntuales sobre cada situación en particular. Por otra parte, el arrendador tiene la seguridad de que, desde el momento en que dicho contrato se firma, hay que cumplirlo. En este sentido, en caso de que el inquilino quiera irse, ya sea para regresar a su ciudad de origen o bien porque no puede pagar el importe mensual correspondiente, puede marcharse, evitando así posibles ocupaciones de viviendas con impagos y volviendo a tener la propiedad libre para alquilar.

Así pues, los contratos de arrendamiento siguen siendo exactamente los mismos que antes, solo que ahora aportan más flexibilidad a ambas partes a la hora de poder cancelar el mismo con el fin de poder afrontar la pandemia de la mejor manera.

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