Tácita reconducción: ¿qué es y qué implica?

Tácita reconducción

Cuando vives de alquiler o tienes una vivienda alquilada, uno de los factores más importantes es la duración del contrato. Cuando llega la fecha de conclusión, se pueden dar diferentes circunstancias. Las más conocidas son que finalice en ese momento la relación contractual o que se renueve. Sin embargo, existe una tercera vía: la tácita reconducción.

¿Qué es la tácita reconducción?

 

La tácita reconducción es una situación legal que se puede dar cuando un contrato de arrendamiento de una vivienda o de un local termina y también concluyen sus prórrogas. Cuando esto sucede y las dos partes mantienen de forma tácita dicho alquiler y no reclaman el fin del contrato o que se devuelva la propiedad.

Es cierto que esta situación no aparece en la Ley de Arrendamientos Urbanos pero sí en el Código Civil. Por lo tanto, se trata de una normativa legal que regula lo que sucede cuando termina un contrato y ninguna de las partes da un paso en cualquier sentido.

Artículo 1.566 Código Civil. Si al terminar el contrato, permanece el arrendatario disfrutando quince días de la cosa arrendada con aquiescencia del arrendador, se entiende que hay tácita reconducción por el tiempo que establecen los artículos 1.577 y 1.581, a menos que haya precedido requerimiento.

¿Qué supone la tácita reconducción para los contratos de alquiler?

 

La tácita reconducción implica que cuando concluye el contrato del alquiler y las posibles prorrogas, si el dueño de la vivienda no solicita al inquilino que le devuelva la propiedad en los 15 días posteriores o el arrendatario no da por finalizado el alquiler, este sigue en vigor. Cuando esto sucede, se mantienen las mismas condiciones del contrato original, salvo en los que tiene que ver con los plazos. Legalmente se considera una nueva prórroga, aunque en realidad no sea así.

¿Cuánto dura el nuevo “contrato” después de la tácita reconducción?

 

Una de las dudas que suelen surgir en cuanto a la tácita reconducción es el plazo de duración de este nuevo contrato. Lo cierto es que depende de una serie de circunstancias:

• Si en el contrato de alquiler aparece una renta anual, aunque se pague mes a mes, el nuevo plazo será de un año.

• Si el contrato se pactó por meses, la tácita reconducción será de un mes más, que se renovará de forma consecutiva hasta que el arrendador o el arrendatario notifiquen que quieren finalizar la relación. Deben hacerlo con 15 días de antelación, de lo contrario, se sumará un mes más.

• Si en el contrato la renta se fijo por días, la tácita reconducción durará un día, en las mismas condiciones que veías en el punto anterior.

De lo que estamos comentado, se deduce que es muy importante a la hora de pactar un alquiler elegir la forma en la que se establecerá la renta. Como has visto, no es igual que sea por días, por meses o por años.

Si te ves en una situación de este tipo, quizás lo recomendable sea contar con asesoramiento profesional. De esta forma, te podrás asegurar de que todo se realiza de forma legal por ambas partes. Por supuesto, la tácita reconducción obliga al inquilino a seguir abonando la renta que se había pactado en el contrato original. Cuando esto no sucede, ya estaríamos hablando de otra cuestión.

Está claro que la tácita reconducción es una norma necesaria, pero lo mejor es evitar tener que recurrir a ella pactando qué sucederá al finalizar el contrato de alquiler.

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