Hipoteca bonificada: ¿es la mejor opción?

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Si estás a punto de solicitar por primera vez un préstamo hipotecario, seguro que te enfrentas a diferentes dudas. Además, descubrirás muchos términos que hasta ahora eran desconocidos para ti. Uno de ellos será el de hipoteca bonificada. Te invitamos a descubrir en qué consiste y si es realmente una buena opción.

¿Qué es una hipoteca bonificada?

 

Una hipoteca bonificada es un préstamo hipotecario que te ofrece mejores condiciones si contratas diferentes productos. Lo habitual es que se obtenga a cambio un interés más bajo, tanto en el caso de un hipoteca variable como fija. Los productos que se suelen contratar son seguros y planes de ahorro, aunque lo normal es que también se exija la domiciliación de las nóminas y de algunas facturas y la contratación de una tarjeta de débito. Se busca que el cliente está más unido a la entidad, pero sobre todo que el banco compense las pérdidas de un interés más bajo.

Cuando las entidades financieras ofrecen hipotecas bonificadas, suelen establecer un interés máximo, si no contratas ningún producto, y un interés mínimo si apuestas por contar con todas las vinculaciones que te ofrece el banco. Es posible que te preguntes si la diferencia es sustancial y la respuesta es que sí. Contratando todas las vinculaciones que te ofrece el banco se puede conseguir una cuota más baja. Insistimos en que esto ocurrirá con independencia de que el tipo de interés sea fijo o variable.

Una vez que conoces las condiciones, es posible que te preguntes si apostar por una hipoteca bonificada es siempre la mejor opción. Encontrarás la respuesta en el siguiente apartado.

¿Es una buena opción apostar por las hipotecas bonificadas?

 

Es cierto que contar con un cuota más baja cada mes es una opción muy atractiva, pero no es suficiente para decidir si la hipoteca bonificada es la mejor opción. Será así si los productos que contratas son realmente interesantes para ti y si el ahorro que suponen las vinculaciones es inferior al gasto de contratar los productos.

Por ejemplo, un seguro del hogar es un producto imprescindible. Sin embargo, si contratando este seguro te ahorra 200 euros al año en la cuota, pero es 250 euros más caro que si lo contratas fuera de tu banco, no parece una buena opción. Por supuesto, se trata de un caso hipotético, pero que demuestra lo importante que resulta analizar muy bien las condiciones de tu hipoteca.

Otro caso que puede darse es que una de las condiciones sea suscribir un fondo de inversión, un producto en el que no tienes ningún interés y que conlleva un gasto. Si te sucede, debes valorar si te compensa en todos los aspectos, primero en la rebaja que consigues y después en los aportes económicos que tendrás que efectuar.

Eso sí, debes tener en cuenta que las vinculaciones se pueden romper en cualquier momento. Es decir, en un momento dado puede resultar ventajoso contratar el seguro de la vivienda con la entidad bancaria, pero más adelante puedes encontrar una póliza que sea tan económica que no compense la vinculación. Por supuesto, en ese momento perderás la bonificación correspondiente.

Lo mejor para saber si te interesa una hipoteca bonificada, es calcular el ahorro que suponen en tu cuota mensual y el gasto que representan las vinculaciones. Después, analiza si te compensa o no. Teniendo en cuenta que más adelante podrás romper esas vinculaciones, con la pertinente penalización en la cuota de tu hipoteca.

 Otra forma de tomar la decisión es contar con un asesor hipotecario que analice por ti cuál es el productos que resulta más interesante. Teniendo en cuenta que tampoco es necesario contratar todas las vinculaciones.

Ahora ya sabes qué es una hipoteca bonificada y si es el producto que necesitas.

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